sábado, 10 de noviembre de 2012

El fin del mundo

El fin de un libro sucede cuando cerramos la contratapa sobre las hojas ya leídas dentro de un rectángulo o cuadrado de papel  cubierto por unas treinta líneas de 12 palabras de promedio por reglón, que los ojos van identificando con imagenes descifradas por recuerdos, para elaborar una historia que ya se sabe acaba. 
Y por si las dudas, muchos le ponen la palabra fin en la última página, por si algún lector todavía cuestionara su termino, por lo menos en cuanto a un primer tomo se refiere. Dejamos de leer y el libro se da por finalizado. Acabado, finito, kaput,the end.   

Pero el fin del mundo no es un libro, un pedazo de papel sobre muchos pedazos de papel con dimensiones precisas en la realidad que lo define como cosa acabada. 
El fin del mundo no es un borde de una pelota que desaparece en el cielo abierto, ni un abismo del otro lado del mar, como se creía en la antiguedad. 
Menos un oscuro pasaje a la nada desde el todo. 
Porque el mundo aunque mapeado, es y sigue siendo también una palabra. Una idea, una encomienda de ser cada vez que lo nombramos: Un mundo raro. Un mundo posible. La guerra de los dos mundos. Perro mundo.¡Oh mundo que no ha parado ni un momento! Un mundo para Julius, Mi mundo eres tu, Los deseos del mundo y todos los mundos en el origen del mundo antes que imaginar un fin. También es un lugar, una ceremonia, una iglesia y hasta un nombre comercial inscrito en un registro.
¿Qué entendemos por fin del mundo? 
Primero unas ideas sobre la palabra fin:
cabo (m. Extremo de una cosa.  Parte que queda de algo.  En algunos oficios, hilo o hebra. Parte de tierra que penetra en el mar  fig. Fin de una cosa  Grado militar.)
extremidad (Sustantivo femeninoSustantivos femeninos1: Parte del cuerpo que sobresale del tronco pero que está unida a él. Como los brazos, piernas, manos, pies, e incluso la cola de los animales.2: El grado último o parte última de un algo.3: Superioridad, excelencia o ventaja.)
extremo (Adjetivo1:Grado superlativo irregular del adjetivo exterior.*Uso: La forma exteriorísimo no está aceptada por la Academia.2:Que está en su forma más marcada o intensa.3:Que, en algún respecto, raya el exceso.*Uso: 4:Que está en el punto más distante en alguna dirección.
final (adj. Que cierra, termina o perfecciona una cosa.  m. Fin y remate de una cosa.)
límite (m. Línea divisoria, término, lindero.  Fin, término. limítrofe. Confinante, vecino..)
punta (Sustantivo femenino {{inflect.es.sust.reg}}1: Extremo afilado de un objeto.2: Porción angosta de tierra que se interna en el mar.*Relacionados: península, promontorio)
término (m. Último punto hacia donde llega o se extiende una cosa.   Límite, extremo de una cosa inmaterial. Momento preciso para hacer algo. Palabra, vocablo que expresa una idea .) 



Como podemos apreciar la palabra fin esta asociada a la materia tanto, como a la idea de cosa.  Pero ¿es el mundo una cosa además de una pelota? o ¿es un mundo de todos o es solo el mundo de algunos?
Me imagino un sinfin de respuestas. Más si incluimos junto a fin la palabra mundo.

Unos ejemplos del uso de la palabra mundo:
  1 Conjunto de todas las cosas creadas. 
  2 Planeta que habitamos. 
  3 Esfera con que se representa el globo terráqueo. 
  4 Totalidad de los hombres, género humano. 
  5 Sociedad humana. El comercio del mundo. 
  6 Parte de la sociedad humana, caracterizada por alguna cualidad o circunstancia común a todos sus individuos. El mundo pagano, cristiano, sabio. 
  7 Experiencia de la vida y del trato social. Tener mucho mundo. 
  8 Ambiente en el que vive o trabaja una persona. El mundo de las finanzas. 
  9 Vida secular, en contraposición a la monástica. Dejar el mundo. 
  10 En sentido ascético y moral, uno de los enemigos del alma, según la doctrina cristiana.

El mundo de las palabras es maravilloso. Podríamos seguir este ejercicio durante todo el fin del mundo de este 2012 y no terminaríamos. Así que me quedo con la idea de mundo como -lo conocido- más que como -un planeta pelota con término-. 
Lo que sigue es lo que siempre hemos hecho:  volver conocido el mundo de lo desconocido.  
Como dice el refrán latino «Fiat iustitia et pirias mundus»: la justicia justifica la destrucción del mundo. 
En este caso la injusticia es lo que tiene fin y la justicia es la que le dará termino a esa ya conocida injusticia. Un cambio cada vez que se pone el punto y aparte. Un cambio cada vez que se cierra el libro. Un cambio cada vez que se inicia un conteo nuevo de soles.

Muchas ideas. Muchos mundos posibles finalizan siempre mañana, para que otros mundos inauguren nuevas figuras y cuerpos,  inventando con su término,  un inicio para nosotros los eternos devoradores de palabras.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Los guapos mueren pronto

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Los guapos mueren pronto


El padre de Mirra, a la cabeza de un reinado griego perdido entre las montañas cercanas al Peloponeso, es engañado por su propia hija, según dicen las malas lenguas de los mitos; quien disfrazada para así pasarse por otra, yace con él hasta que es descubierta in fraganti. Entonces ante el horror de su padre quien jura matarla y la persigue, es convertida en el árbol de Mirra. Nueve meses después este árbol se hincha y nace el precioso Adonis, y esa es la parte de la historia que nos ocupa ahora. 
Apenas nace la preciosa criatura el sol se detiene a verlo y enseguida Afrodita se enamora de Adonis con un arrobo mitológico. No quiere dejar de verlo y conservarlo a su lado para su disfrute, al igual que le pasa a Perséfone, compañera obligada del muy conocido rey del inframundo Hades.  Ares, indignado amante de Afrodita y ni más ni menos el dios de la guerra, ( ya sabemos porque el amor y la guerra siempre van de la mano) entra en celos y decide perseguir a Adonis hasta matarlo. Parece que es con cuernos afilados que lo mata. Afrodita, por supuesto que desolada, corre ante Zeuz para implorar que le deje conservar a Adonis a su lado, lo que equivale a pedirle que lo resucite de alguna manera... Zeus decide que lo más justo para las dos diosas, es que Adonis comparta medio tiempo con Adrodita y medio tiempo con Perséfone, que a su vez también comparte medio tiempo con su madre Hera y su amante Hades.
Así la belleza de Adonis desde ese día habita siempre en medios tiempos, a ratitos, tanto en la primavera de la vida en la tierra, como en el invierno de la muerte en el inframundo.

Adonis el bello, es uno de los primeros guapos de la historia y murió pronto. No supo lo que era amar, menos aburrirse, perder o sacar panza, envejecer y luchar por la vida…Vivió lo que su belleza le permitió vivir ante su propia provocación hacia él y los demás.  
 Y es que la belleza pura es reto y provocación que ostenta siempre el centro del escenario. 
Es el vistoso esplendor de una flor siempre llena de abejas  como valor agregado! 
Por eso los guapos mueren pronto. Son el deseo violentando a otro deseo, la bandera roja ante el toro, la muerte fraccionada en otras muertes.
Los guapos no soportan mucho tiempo  el resultado de la provocación que inspiran. Todas las voces dicen: quiéreme, deséame, poséeme... Eres solo y exclusivamente de mi propiedad... se escucha cantar al coro de las abejas. 

Pero detrás de estas abejas también viene el enemigo. El retador que ha localizado en Adonis la amenaza de su territorio. Viene dispuesto a aniquilarlo y se filtra en el coro para llevar a cabo su cometido. Entonces usa todas sus tácticas. Balas, lanzas, drogas, adulaciones, amenazas y lacerantes venenos, son vertidos sobre los guapos para mantener bajo control la colmena. 
Por eso y como Adonis, los guapos tienen veinte minutos de gloria y después mueren. Veinte minutos de arrolladoras cacerías, fiestas, pasarelas, orgías, éxtasis, ofrendas y ningún aprendizaje de sobrevivencia en este mundo de lejana perfección. A partir de allí chocan sus autos, estrellan sus aviones, sobredosifican sus drogas, sucumben en las noches de ciudad, se precipitan desde los helicópteros, puentes, o simplemente se quedan dormidos ante el silencio de una soledad que nunca fue su amiga. Hasta morir son guapos pero  mueren pronto. 
Los pocos que logran llegar a viejos, se preguntan todos los días quien es ese viejo que sale del espejo con cara de despiste…

domingo, 28 de octubre de 2012

Primera Página de la novela DE QUE MANERA TE OLVIDO




Gracias a todas las personas que han leído mi novela y han sentido que los recuerdos de Claudia son sus recuerdos, en especial a todas las mujeres jóvenes que inician el camino de la primera vez de todas las cosas. Que la ruta sea significativa y oportuna a sus corazones es todo lo que les deseo y que estas palabras escritas desde el corazón de la juventud sean un mínima guía para las horas de soledad.
Dorelia Barahona




sábado, 21 de julio de 2012





                                       De de que manera te olvido 
                                                            a 
                                       de que manera te recuerdo.

Mi primera novela lleva el nombre de un bolero, pero también de una búsqueda. En aquellos años necesitaba saber la manera, como bien dice la canción, de un  método para el olvido. La muerte ya había tocado a mi puerta y estaba dando inicio a la despedida de los primeros amores: mi colección de piedras de mar y boletos de entrada a museos. Así que mis sueños de recorridos en caravana y porsiempres salvajes habían terminado. Buscaba desesperadamente esa falta de sufrimiento sobre las pérdidas que van aconteciendo en la vida, ese bálsamo que solo proporciona el olvido cuando el tiempo pasa y los recuerdos se desdibujan día con día, debilitando la pasión de lo que yo llamaba en ese momento -la primera vez de todas las cosas-  y que inauguraba mi manía por el arte de la memoria y al mismo tiempo y también contradictoriamente del desapego. ¿Dónde conseguir ese milagroso ungüento anestésico? ¿Cómo evitar el recuerdo?

Pero ya sabemos, con los años las búsquedas cambian y pareciera que terminamos escribiendo sobre búsquedas contrarias. Una vez aprendemos a olvidar, queremos aprender a recordar paradójicamente. Y empezamos a tomar vitaminas para recordar! Es en este sentido que el gran García Márquez me está dando una lección: si mi primera novela De qué Manera te olvido, es un acercamiento al tema del recuerdo.  Manía que me ha tenido ocupada por décadas, ahora sé que también llegará el momento en que aunque no queramos todo se olvida.  Es entonces cuando  la voluntad, ese motorcito que tenemos instalado en la puerta del pecho, nos hará buscar su contrario: ¿cómo recordar?

Los años nos traen el olvido sin querer, como antes la falta de experiencia nos traía el recuerdo sin aditivos, sin resignación alguna… 

Recuperar los recuerdos supone detener al olvido que antes anhelábamos, mientras sudábamos los pensamientos repetitivos y la disconformidad revuelta con el duelo. 

La vida ahora más larga, nos da tiempo de conocer las antípodas de los deseos, quizá  para empezar poco a poco a entender que  detrás del olvido y el recuerdo, la verdad verdadera, al igual que la nombran los niños, es el presente sin escribir. Es la acción del ahora. La praxis del hecho, el surco en la materia, la pequeña cicatriz en  la superficie del mundo que dejamos hoy. 
Cuando vamos entendiendo es porque soltamos el control y sí, es mejor antes que después, pero aparece la sonrisa de la imperfección entre las arrugas de una boca que arrastra otras bocas hasta el día de su muerte. 
Entonces la ausencia volteará la página de nuestros nombres y apellidos para que otros lean, hablen y rían, mientras otros lloran, bostezan, besan y comen…sin recuerdos de olvidos. Sin olvidos de recuerdos. 

No hay que tenerle miedo al lenguaje de los vivos, recuerdos más recuerdos menos, vivimos abofeteando a la muerte. Que lo diga los cien años de soledad que nos acompañarán muchos cien años más y otros cien años menos.

viernes, 29 de junio de 2012

EL FONDO EN LA FORMA DE LA EDUCACION


EL FONDO EN LA FORMA DE LA EDUCACION

No le gustaba la sensación de la arcilla, por eso Aristóteles quitó rápidamente la mano de la pelota. Sobre la mesa de trabajo del alfarero había además varias figuras e instrumentos. El taller olía a minerales y tierra. Al estagirita le gustaba más la contundencia de la piedra. Para ser más exactos, las esculturas de Lisipo eran sus preferidas, aunque la reciente costumbre de achicar las cabezas y alargar las piernas, le producía un vértigo extraño. La proporción seguía siendo sinónimo de belleza y aquellas esculturas... En fin, a sus 50 años ya era un viejo, y de sus dos matrimonios se deducía muy claramente que el tema de la belleza física también cambiaba. Aristóteles se lavó rápidamente la mano y agradeció el vaso de vino temprano que le ofrecía un ayudante.
De vez en cuando, al salir del peripato, le gustaba acercarse al taller de los alfareros. Algo sucedía allí que lo desconcertaba... ese trabajo de los alfareros, al verlos girar el torno con tan oportunas acciones entre manos, pies y ojos, le recordaba la devoción de un culto: un hombre dando todo a cambio de la triunfal conquista de la perfección, que en este caso podría ser una bandeja, o en el mejor de los casos un jarrón. ¿A que se debía?
¿Qué movilizaba al alfarero para que produjera tan bello objeto? No se trataba solo de la práctica, de la suma de acciones. Se trataba de algo más, y por la cara del hombre que en ese momento daba forma al barro húmedo, ese mandato era sumamente placentero... Aristóteles pensó que además de oportuno, se trataba de un motor heurístico. De una idea en busca del éxito de su realización que hacía surgir la forma sobre el torno hasta completar una perfecto jarrón. Reflexionó unos minutos mientras terminaba de vaciar el vaso, mirando el lugar, oloroso a su propia materia, sucio para unos, perfecto en su limpieza y orden para el alfarero que iniciaba una y otra vez el acto de crear.
¡Eureka! Eso era, a medida que el alfarero modelaba su barro, Aristóteles pudo ver cómo no se trataba solo de aprender la técnica, sino de realizar la práctica para llegar a controlar su propio proceso de creación. De esta manera era el barro, el jarrón y el alfarero parte de un todo que lo potenciaba como individuo. Aprendía al mismo tiempo a ser, a manipular las herramientas y a medir su propia mente y cuerpo como destreza, mientras la materia lo acompañaba en silencioso acatamiento. El alfarero era grande porque era insustituible en su taller y esto le daba una alegría a largo plazo.
Entonces, no solo se trataba de enseñar la técnica de como se hacían los jarrones en el liceo, o como se debía ser un buen ciudadano según los mandatos... Se trataba de que los jóvenes conocieran del proceso de hacer jarrones y los hicieran mientras se rehacían ellos mismos al reconocer más la posibilidad de sus destrezas. El maestro solo orientaba la decantación de los talentos para que los mismos alumnos produjeran resultados estimulantes y se sintieran ellos mismos personas estimadas.
Ese era el secreto de la belleza que percibía en el taller y que en el fondo envidiaba. Nada de poder, nada de sometimiento... por más que alguien diera órdenes, o repitiera una lección, de allí no saldría nada hermoso sin que antes el artesano lo sintiera hermoso en él para que su destreza obtenida con cientos de horas de práctica y orden propio autogestado, lo conformara como bello.
De eso se trataba la pasión del arte y lo mucho que podía ofrecer a la belleza de polis, a la misma ética de sus ciudadanos... practicar los valores éticos como un artesano práctica su arte. Modelarse a sí mismo en la belleza moral como el alfarero moldea la belleza material gracias a su dedicación. Aristóteles sonrió. Había encontrado el secreto de la pasión de los artistas y esperaba poder contagiar a sus colegas con la receta, para que en el futuro todas las lecciones incluyeran la práctica de la belleza moral junto con la práctica de la belleza material. Sócrates tenía razón. El amor era el fondo de cualquier forma, y el artista vivía tras esa placentera sospecha.

domingo, 20 de mayo de 2012

extracto de capítulo de la novela VER BARCELONA


  Extracto de capítulo de la novela VER BARCELONA




Arena

Color similar al compuesto por partículas  de rocas silíceas que pueden ser oscuras o claras, creando un tono inestable a la percepción.

 

Siempre había alguien despierto en Barcelona.

Frente a su ventana en el Passeig de Gracia, unas cuantas luces encendidas, piso más arriba, piso más abajo, señalaban las diversas rutinas de sus ocupantes. Ella era una más que mantenía su lámpara encendida. Hacía rato que leía el último best seller pero  no pasaba de la página treinta. Repetía la 28, la 29, un párrafo de la treinta y  de nuevo a lo mismo. Tomó un sorbo de la botellita de agua que  dejaba dispuesta sobre la mesita de noche. Miró sus manos, los bordes de las uñas manchadas con pintura blanca, y de pronto recordó el manual. Dejó el libro y se sentó sobre la cama. 

Hacía meses que no releía el manual.  Pero esa noche tenía que hacerlo. Ya eran muchos los días en que no se sentía bien. La ansiedad le hacía fumar el doble y los pensamientos repetitivos con lo mejor de sus miedos la mantenían al borde de un ataque de pánico. Por eso ya ni salía. Temía cruzar la puerta, verse en la calle abarrotada de gente y no saber dar un paso. Igual que ella estaba su taller o palomar, como le gustaba llamarlo. Sucio, desordenado y maloliente. La ayuda doméstica que había pedido a la agencia aún no llegaba. Ni siquiera había vuelto a cocinarse. Tenía que terminar las pinturas y cada vez le costaba más enfrentarse al vértigo del lienzo blanco.  Fue hacia el armario y  sacó el manual de entre la gaveta de los calcetines. El cuaderno, viejo y lleno de marcas de tazas de café, tenia escrito Manual de Pintura. 1937 en la portada y estaba subrayado con dos líneas rápidas de carboncillo. En una esquina inferior, con letras bastante pequeñas se leía:  Boninn. Maestre pintor.

 

Se metió de nuevo en la cama con el cuaderno, como siempre hacía cuando entraba en crisis. En su taller, ya tenía todo dispuesto. Los bastidores, las pinturas, los solventes, los aceites y pigmentos, la paleta limpia y los pinceles suaves y dóciles sobre la esquina de la mesa que desocupó, como pudo, de ceniceros llenos, papeles arrugados y sobras de naranja y pan. Faltaba que diera el paso que da inicio a la metáfora de la pintura. Esa maravillosa representación que siempre le sorprendía fluyendo de su mano hacia el lienzo.

El manual estaba estructurado por capítulos divididos en colores.  En el encabezado decía  Rojo. Leyó en voz alta:

“Hay que pintar no solo con la mano sino que con todo el cuerpo. Pintar los colores que guardan los objetos y las gentes, para activar las energías sagradas por medio de las formas que descubren los colores. Abrir las puertas que son las bocas de las casas hacia los cuerpos del universo y de nosotros mismos. Sangre con sangre, rojo con rojo, hasta instrumentalizar lo sagrado de otros mundos en este. El poder de la sangre, como lluvia que mana de las fauces, de la boca, puerta de la vida, uniendo un portal con el otro de otro mundo, rojo con rojo, el antiguo rito del sangrado. Conectando el agua con la vida de la carne y del corazón.  No el rojo rosado de mi madre, el rojo rosado de mi hijo, este es el rojo amor. Amor, amor patrio, te doy mi sangre, como el verde que te quiero verde de Lorca, te doy mi cuerpo para que pintes con el. Pinta, pinta, pinta, solo así se puede pintar con el rojo.”

 

 

domingo, 13 de mayo de 2012

Nuestras Municipalidades: Corrongas e inconsistentes


La Municipalidad de Aguirre cuenta con un piso encerado de primera!

               Nuestras Municipalidades: Corrongas e inconsistentes

Siempre que llego a una Municipalidad y paso su portal o subo sus escaleras, me asaltan infinidad de dudas. Desde la duda inicial sobre si estarán las personas que trabajan allí - porque nunca se sabe con exactitud un horario entre un lunes indeciso y un viernes en el que ya no se hizo nada y por lo tanto ya no hay nadie.

A la duda metodológica sobre si sigue el mismo alcalde que inicio el período y si hay sistema. Empiezo por preguntar al encargado de la ventanilla más próxima sobre el estado del personal. Me entero de los cambios por pensión, por incapacidad, por separación de cargo etc , e inicio mentalmente el ejercicio  de poner en orden lo demandado y lo solicitado.

Las municipalidades navegan en estas aguas tan contaminadas de las acciones humanas. Nunca sabremos como se interpretará una ley, nunca sabremos cuando un expediente se esconde, cuantas dádivas se trafican y mucho menos cuantos favores de hacerse el ciego, el loco, el tonto, se le dan al vecino por vecino, al cuñado por cuñado, al aspirante a político por aspirar a un cargo donde se sabe que habrá recompensas. O también cuantos temores por presiones, amenazas y chantajes acompañan el trabajo de los funcionarios, sobretodo en las municipalidades cercanas a centros de interés económico formal como Escazú y no formal como las costas y ejes donde opera el narcotráfico.

  Una Muni es una tómbola! Armarse de paciencia y asentir ante el vuelo de un expediente que quema las manos y salta de oficina en oficina para volver siempre la próxima semana con una sonrisa torcida o un gesto de agradecimiento ante un funcionario de medalla. Mi visita más reciente fue a la Municipalidad de Aguirre  que me esperaba con sus predios hediondos, llenos de basuras y perros famélicos. Nada nuevo en el bello puerto de Quepos dónde sobra el dinero para unos y falta para los de a pie entre aceras, basureros y bibliotecas.

Lo nuevo lo encontré adentro, donde una señora daba brillo con un hermoso cepillo al piso de madera. El olor a cera que tanto gusta a los ticos inundaba todo el recinto seguido por el conocido sonido del cepillar eléctrico. Creo que hasta una lucecita encendida tenía el aparato. Me imaginé con eso de esperar las calendas en una silla, que el cepillo era una patrulla de inspección y su sonido una sirena que anunciaba el orden y el acatamiento a las leyes. La capitana se perdió por el pasillo lustrado como me perdí yo imaginando como sería la municipalidad si tal afán por el lustre de los pisos se pasara al lustre de las conciencias.

Un acto de fondo digno sobre la forma corronga, se impone con tanta urgencia! Dejar de perfumar lo podrido y entrar con ganas y sin miedo a limpiar el gran terreno baldío es imprescindible. Más que administrar el ornato se necesita gestionar la transparencia y toma de decisiones.

Salí mareada con el olor a cera. El aguacero estaba por caer.